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17/2/13

Las galletas de mantequilla infalibles: Masa

¡Buenas! Estoy tan contenta con mi última experiencia galletil que me he animado a compartir los "secretos" de la masa que uso y mi técnica de decoración. Digo secretos entre comillas porque yo no he inventado nada, simplemente he probado con recetas de varias personas hasta que he encontrado la que más me gusta, la que no falla nunca. La masa está tan rica que puede comerse la galleta sin decorar, pero sinceramente, glaseadas quedan deliciosas. Al leer las instrucciones os podéis sentir algo abrumados, pero creedme, es fácil, y en cuanto las hagáis una vez os saldrán siempre.

En esta primera entrada voy a hablar de la masa.

La masa: Ingredientes (salen entre 30-40 galletas, aunque depende del tamaño de los cortadores)
-200 g. de mantequilla a temperatura ambiente (muy importante que no se derrita, debe quedar como una crema espesa, con unos segundos en el microondas basta; y por favor ¡nada de margarina!)
-200 g. de azúcar blanco
-1 huevo mediano ligeramente batido
-400 g. de harina normal
-Una cucharadita de esencia o extracto de vainilla.

La masa: Elaboración
-En un bol se mezclan el azúcar y la mantequilla. Yo uso una amasadora eléctrica, pero con la batidora de toda la vida vale.
-Se añade el huevo y se bate.
-Se agrega la harina poco a poco. En este paso yo ya prescindo de cualquier aparato y meto las “zarpas” en la masa para integrarlo todo a mano. La proporción de los ingredientes está tan bien calculada que una vez hayáis conseguido una masa uniforme, vuestras manos saldrán casi limpias. Es decir, no resulta muy pegajosa al final. Queda así:


-Separamos nuestra masa en varias partes (yo suelo hacer tres) y envolvemos cada parte, haciendo una bola algo aplastada, en film transparente.
-Refrigeramos nuestras tres bolas envueltas una hora u hora y media. Este paso no se puede saltar, así que no tengáis prisa o al hornear ocurrirá un desastre.
-Mientras se enfrían, preparamos nuestras bandejas de horno, cubriéndolas con papel de hornear (ese que parece papel cebolla). Absorberá la poquita grasa que desprenden las galletas y evitará que se peguen a la bandeja.
-Sacamos la masa de la nevera y, con la ayuda de un rodillo, la extendemos sobre una superficie algo enharinada, o sobre papel cebolla. Si tenéis unas guías de madera para poner debajo del rodillo y así controlar que la masa os quede igual de gruesa por todos lados, perfecto. Yo lo tengo que hacer a ojo, procurando que la masa quede con un grosor de 0,5-0,6 cm.
-Una vez tenemos nuestra plancha de masa, usamos los cortadores que queramos para presionar sobre la superficie e ir sacando las galletas una a una para colocarlas en nuestra bandeja de horno, dejando algo de separación entra ellas. Lo bueno es que la masa se puede ir reutilizando y estirar con el rodillo nuevamente, y así no se desperdicia casi nada.
-Así quedaron mis galletas-chistera antes de meterlas en el horno (no tenía un cortador con esa forma, pero combiné varios y me ayudé de un cuchillito, ¡el límite es vuestra imaginación!).


-Precalentamos el horno a 180º.
-Metemos las bandejas de galletas unos 8 minutos cada una, hasta que los bordes empiezan a dorarse ligeramente. Os recomiendo vigilarlas hasta que le cojáis el tiempo a vuestro horno, en el mío varía de unos 7 minutos a 8 minutos y medio, según el tamaño de las galletas.
-Las sacamos y ponemos a enfríar en una rejilla o una superficie que no vaya a quemarse (encimera de granito por ejemplo). Es mejor no quitarlas de la bandeja hasta que pasen unos minutos, para evitar que se rompan. Yo las acabo colocando en una mesa sobre el papel de cebolla con el que las horneo.
-Dependiendo del tamaño de nuestro horno, repetimos el proceso con todas nuestras bandejas de galletas. El mío es pequeño y tengo que usar 4 bandejas, lo que resulta algo pesado…
-Y ya tenéis vuestras galletas listas para comer,o casi listas para decorar. Tienen que estar completamente frías para empezar a decorarlas. Las suelo hacer un día para decorarlas al día siguiente. Se conservan muy bien en un tupper hermético cerrado. Ésta es la parte más difícil, evitar que vuestros familiares se las coman antes de que os dé tiempo a decorarlas (creedme)…



Enseguida escribiré otra entrada con mis consejos de decoración.



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